Tengo tantas cicatrices, tantas heridas, he caído tantas veces, y hay heridas que nunca sanan, heridas con las que toca aprender a vivir, es como cuando la vida te da el primer golpe, es casi como un nocaut entonces caes al suelo y quedas aturdido tratas de levantarte sientes que todo se nubla entonces comienzas a sentir que pierdes la pelea y todo se hace cada vez mas oscuro entonces en medio de la oscuridad oyes una voz temblorosa que casi desahuciada te susurra “no te rindas… no esta vez por favor” entonces reaccionas en el ultimo instante, te pones de pie levantas la mirada, pones tu guardia en alto y tratas de esquivar los golpes y escudar tu corazón, pero cariño la vida te va a golpear muchas veces, y estarás soló… así que debes ser fuerte, y escucha esa pequeña voz que te pide a gritos que no te rindas…
Y lo peor de extrañar a alguien es que ese alguien está mejor sin ti y lo sabes porque nunca te buscó, nunca quiso volver a saber de ti y nunca hizo algo para volver de nuevo. Pero lo más triste es tener una cierta esperanza de que esa persona volverá y todo cambiará, pero no, no es así. Hasta que pasan los días, meses, hasta años y sabes que esa esperanza de que volverá tiene que esfumarse y aceptar que esa persona solo fue un momento de tu vida, una lección quizá, alguien a quien tenemos que superar.